Adicción al Alcohol en Venezuela

agosto 22, 2011 at 11:05 pm Deja un comentario

 Según definiciones internacionales, un bebedor problema es aquel que consume más de 16  tragos de alcohol por semana o cuatro por ocasión, o una mujer que bebe por encima de 12  copas por semana o se excede de tres por día. Cada cual que saque las propias cuentas de  su grado de riesgo.

Uno de los fenómenos actuales que preocupa a los especialistas venezolanos consultados  es el crecimiento desmesurado de la ingesta de alcohol por parte de la población juvenil.  Sus inquietudes se sustentan en algunas estadísticas elaboradas por la Comisión Nacional  contra el Uso Ilícito de las Drogas Conacuid (1995), las cuales revelan que más del 70% de  los jóvenes entre 12 y 20 años ha consumido alcohol alguna vez en su vida y el 13,2 % se ha emborrachado.

Más grave aún es la confirmación de que el alcohol en Venezuela se está comenzando a consumir a los 10 años, como lo registra un trabajo realizado en 1998 por el Departamento de Alcohol y Drogas del MSAS en conjunto con diversas instituciones como Conacuid, Fundación José Félix Ribas, Hogar Vida Nueva, Hospital Psiquiátrico de Caracas, la Comunidad Terapéutica del Gobierno del Distrito Federal y Hogares Crea de Venezuela.

De acuerdo a los resultados de esta encuesta, el mayor grupo de consumidores de drogas tanto lícitas como ilícitas (77,52%) tiene entre 10 y 24 años de edad. Las conclusiones de este estudio no podían ser más desalentadoras teniendo en cuenta que la mayor parte de los casos de alcoholismo se gestan justo en la adolescencia. “Si los venezolanos están comenzando a beber a tan temprana edad y la enfermedad se desarrolla en un lapso de cinco a seis años, entonces podríamos estar asistiendo a la germinación de una futura generación de alcohólicos”, previene Elías Torres.

Para el especialista, bien es sabido que en Venezuela se consume licor prácticamente desde que nacemos. “Algunos padres lo colocan en el tetero para que el niño se ”vaya acostumbrando” y ciertos grupos permiten tomar a los menores en ambientes de adultos. No imaginan que están drogando a sus hijos ni que pueden estar produciéndole una enfermedad crónica”.

Señales de alerta
Es importante identificar los síntomas en las fases tempranas de la enfermedad antes de que la persona pierda totalmente el control de sí misma.

Un individuo podría estar convirtiéndose en un alcohólico cuando:

Tolera los efectos del alcohol, es decir, puede consumir una gran cantidad de licor sin que afecte su comportamiento. Sin embargo, llega un momento en que se alcoholiza con apenas dos tragos. El organismo se vuelve más sensible. Esta resistencia comienza entonces a revertirse. Necesita diaria o frecuentemente alcohol para sus funciones cotidianas. Comienza a beber solo (a). Pierde por momentos la memoria cuando consume alcohol (las llamadas lagunas mentales). Se ve involucrado (a) en episodios violentos asociados al alcohol. Empiezan a deteriorarse sus relaciones sociales y familiares. Comienza a faltar a la escuela o trabajo (absentismo). Se muestra hostil al hablar de la bebida. Pierde el apetito o no tolera la comida.

Se le enrojecen y dilatan los capilares de la cara (especialmente la nariz). Al dejar de beber, presenta síndrome de abstinencia: nerviosismo, sudoración, irritabilidad, agitación, dolor abdominal, taquicardia, hipertensión, fiebre, náuseas, vómitos, lagrimeo, convulsiones, alucinaciones (delirium tremens).
Para Alfonzo, muchos signos de la enfermedad alcohólica son confundidos con conductas culturales instauradas. La tolerancia al alcohol, por ejemplo, es una “virtud” deseada y estimulada en Venezuela. Sin embargo, se trata de un aprendizaje que favorece el desarrollo de la enfermedad alcohólica.

Para tratar hoy en día a los reincidentes, existen métodos terapéuticos como desintoxicación (que contempla medicación adecuada) y tratamiento en centros ambulatorios (con vigilancia médica apropiada) para minimizar los síntomas de abstención y ayudar al paciente a apartar definitivamente la bebida de su vida.

Una luz en el abismo
El único remedio para combatir el alcoholismo es dejar de beber. Pero este paso no es tan sencillo como decirlo. Por lo general, la persona afectada es la última que reconoce estar enferma. Quienes lo hacen e intentan apartar la botella de la tentación, en su gran mayoría tienden a recaer por no soportar los desagradables síntomas de abstinencia, según explica el jefe de Alcohol y Drogas del MSAS.

“Es difícil, por no decir improbable, que una persona pueda curarse sola”, infiere Torres señalando al mismo tiempo a la organización Alcohólicos Anónimos (AA) como una de las alternativas más efectivas para el control de esta grave enfermedad.

Como lo constata en su enunciado, AA es una comunidad de hombres y mujeres que comparten su experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse. El único requisito para incorporarse a AA es “querer dejar de beber”.

Alcohólicos Anónimos fue fundada en 1935 en Estados Unidos y cuenta con más de tres millones de personas afiliadas en 90 mil grupos en más de 165 países del mundo. En Venezuela, la acción de AA comienza en los años 40 con la llegada de miembros a los campos petroleros (especialmente en Falcón, Zulia y Monagas). En la actualidad existen más de 300 agrupaciones diseminadas en todo el país, que se reúnen en iglesias, escuelas, jefaturas y hasta debajo de un árbol. Como destaca Torres, se constituyen espontáneamente, por necesidad expresa de las propias comunidades, que reciben ayuda de representantes y asesores con personalidad jurídica. “Las personas interesadas pueden escoger entre grupos que celebran reuniones todos los días a cualquier hora”.

El método que emplean es psicoterapia de grupo interactiva, basado en el llamado Programa de 12 pasos, que describe la experiencia de los miembros pioneros de la sociedad. Se enumeran de la siguiente manera:

1. Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.

2. Llegamos a creer que un poder superior a nosotros mismos podría devolvernos el sano juicio.
3. Decidimos poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios, como nosotros lo concebimos.

4. Sin miedo hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos.

5. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano, la naturaleza exacta de nuestros defectos.

6. Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios nos liberase de nuestros defectos.

7. Humildemente le pedimos que nos liberase de nuestros defectos.

8. Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el daño que les causamos.

9. Reparamos directamente a cuantos nos fue posible el daño causado, excepto cuando el hacerlo implicaba perjuicio para ellos o para otros.

10. Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos equivocábamos lo admitíamos inmediatamente.

11. Buscábamos a través de la oración y la meditación mejorar nuestro contacto consciente con Dios, como nosotros lo concebimos, pidiéndole solamente que nos dejase conocer su voluntad para con nosotros y nos diese la fortaleza para cumplirla.

12. Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar el mensaje a los alcohólicos y de practicar estos principios en todos nuestros asuntos.

Cabe destacar que el alcoholismo puede prevenirse. Elías Torres ofrece algunas herramientas para evitar desarrollar esta enfermedad: “No se trata de dejar de beber, sino de saber cuánto y cuándo hacerlo. No es necesario establecer negocios, conducir, llegar a acuerdos familiares o pelearte con tu esposa e hijos bajo los efectos del alcohol. La verdadera cultura etílica es aquella que promueve el disfrute y consumo moderado del licor”.

¿Es usted alcohólico(a)?
Preguntas Sí/No
1. ¿Ha tratado alguna vez de dejar de beber durante una semana o más tiempo, sin haber podido cumplir el plazo?.

2. ¿Le molestan los consejos de otras personas que han tratado de convencerle de que deje de beber?.

3. ¿Ha cambiado de una clase de bebida a otra con objeto de evitar emborracharse?.
4. ¿Se ha tenido que tomar algún trago a primeras horas de la mañana durante el último año?.

5. ¿Envidia usted a las personas que pueden beber sin meterse en líos?.

6. ¿Ha tenido algún problema relacionado con la bebida durante el último año?.

7. ¿Ha ocasionado su forma de beber dificultades en su hogar?.

8. ¿Trata usted de conseguir tragos “extras” en las fiestas, por temor de no tener suficiente?.

9. A pesar de que en ocasiones no es capaz de controlarse, ¿ha continuado usted afirmando que puede dejar de beber cuando quiera?.

10. ¿Ha faltado al trabajo, universidad o liceo durante el último año a causa de la bebida?.

11. ¿Ha tenido alguna vez “lagunas mentales” (olvido de actos realizados) a causa de la bebida?.

12. ¿Ha pensado alguna vez que podría llevar una vida mejor si no bebiera?.

Ninguna repuesta afirmativa:
Usted no tiene ningún problema con el alcohol. Lo más probable es que no beba nada.

De 1 a 3 respuestas afirmativas:
Posiblemente usted piensa que bebe con moderación. Pero tenga cuidado, se manifiesta una tendencia hacia el alcoholismo. Elimine el alcohol de su vida, ahora que aún está a tiempo de hacerlo con relativa facilidad. Recuerde que todos los alcohólicos empezaron bebiendo con moderación.

De 4 a 8 respuestas afirmativas:
Usted tiene un serio problema con el alcohol. Aunque le sorprenda, usted es alcohólico. Pero no intente dejar la bebida por sí solo. Busque personas o grupos con experiencia y profesionalismo que les puedan ayudar.

Más de 8 respuestas positivas:
El alcohol es el gran drama de su vida. Usted está sufriendo mucho y también está haciendo sufrir mucho a los que le rodean. Busque ayuda urgentemente. Usted no es todavía un caso perdido.
Fuente: Alcohólicos Anónimos

El mundo es una copa
Las escasas cifras sobre alcoholismo que se consiguen en Venezuela no distan mucho de los números internacionales. Un estudio de la Universidad de Oxford, editado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) halló que actualmente entre el 5 y 10 por ciento de los habitantes de la tierra es afectado por enfermedades relacionadas con el alcohol. Igualmente, entre los que abusan de esta bebida, el riesgo del suicidio puede ser de 50 a 100 veces mayor que en la población general. Las tasas de violencia doméstica contra las madres de familia (que varían entre 20 y 75 %) están asociadas con el exceso de licor en la población masculina.

Sólo en Estados Unidos, cerca de 14 millones de personas padecen esta enfermedad, según el Instituto Nacional para el Abuso del Alcohol y Alcoholismo (Niaaa, siglas en inglés). La misma organización afirma que está presente en el 30% de los suicidios, 50% de los homicidios, 30% de las muertes en carretera, 52% de las violaciones y 62% de los asaltos que tienen lugar en ese país.

Venezuela se aproxima en el número de accidentes de tránsito provocados por la ingesta de alcohol. Sólo en los carnavales el año 97, Defensa Civil reportó que el 36% de los incidentes ocurridos en el territorio nacional fueron producto del exceso de bebidas alcohólicas.

No precisamente de orgullo llenan al país las cifras de la División de Investigaciones Criminológicas del Ministerio de Justicia que colocan a Venezuela en el primer lugar de Latinoamérica con mayor consumo de alcohol per cápita: entre 60 y 70 litros por años.

Esta institución destaca que la ingesta de licor corresponde al más grave problema de drogas en el ámbito nacional.

El licor puede matar de diversas formas. Entre las enfermedades que produce su abuso prolongado se encuentran: cardiopatías; cáncer (especialmente de esófago, boca, garganta, estómago, colon y recto); problemas gastrointestinales (cirrosis hepática, úlceras, hemorroides y pancreatitis); neumonía e infecciones (suprime el sistema inmunológico); trastornos hormonales (impotencia masculina y ausencia de menstruación en las mujeres); trastornos mentales y neurológicos; diabetes (disminución del azúcar sanguíneo); daños a la piel, músculos y huesos (sobre todo osteoporosis); malnutrición (interfiere en la absorción de nutrientes) y el llamado síndrome de Wernicke – Korsakoff, que puede provocar daño cerebral permanente y la muerte.

Direcciones
En Venezuela, existen sólo tres centros especializados para la hospitalización del paciente alcohólico, con capacidad limitada: el servicio No. 5 del Hospital Psiquiátrico de Caracas en Lídice, el Centro de Salud Mental del Este en Baruta y el Servicio de Alcohólicos del Hospital Gómez López de Barquisimeto (Estado Lara).

También, es posible encontrar ayuda e información sobre alcoholismo a través de los teléfonos:
Oficina de Servicios Generales de AA (OSG): (02) 632.87.11. Intergrupos de AA (Caracas): (02) 633.10.61. Intergrupos de AA de San Cristóbal (Táchira): (076) 44.41.72. Intergrupos de AA de Maracaibo (Zulia): (061) 23.30.52. Comité de Area de Valencia (Carabobo): (041) 71.83.54. Comité de Area de Barcelona (Anzoátegui): (081) 77.55.01. Comité de Area de Barquisimeto (Lara): (051) 33.14.48.

De trago en trago
La mesa del alcoholismo continúa dominada por mayoría masculina. En una encuesta nacional realizada por Alcohólicos Anónimos en 1995, indicaba que el 86,4 % de los miembros asiduos eran hombres mientras el 13,6% correspondían a las mujeres. Estas distribuciones se acercan al resultado del estudio llevado a cabo el año pasado por el MSAS y otras instituciones, en el que se observa que por debajo de los 15 años se presentaron 76 casos de chicos y ocho muchachas.

Para Torres, es cierto que “hay una mayor predisposición del hombre hacia el alcoholismo. Pero también existe una mayor tolerancia por parte de la sociedad para que este grupo consuma”. Hasta hace pocas décadas, la proporción entre ellos y ellas era de 10 a 1. En los últimos estudios internacionales se han reducido las distancias: por cada 3 o 4 hombres con problemas de bebida, hay una mujer.

Es evidente que la proporción de pacientes alcohólicas está aumentando en el mundo aunque siempre en menor proporción con respecto al hombre, afirma Torres. “Sin embargo se presenta un sesgo en estos registros ya que muchas optan por beber a escondidas por temor a las presiones sociales”. Todo con la gravedad de que los daños de la enfermedad repercuten con mayor fuerza en los cuerpos femeninos.

Por otra parte, aquellos que laboren como médicos, periodistas, ejecutivos, obreros de trabajos pesados y desempleados, en general sometidos a altas dosis de presión, angustia y estrés, deben mantenerse alerta ya que existen elevados índices de alcoholismo entre estos oficios.

También se han encontrado entre los dependientes al alcohol una tendencia a ser solteros. “Pero hay que tener cuidado con este aspecto, pues habría que deducir si el paciente se quedó solo antes o después de enfermarse. No todo el mundo logra soportar a una persona alcohólica”, señala Alfonzo.
Fuente: http://estampas.eud.com El Universal, 06 de febrero del 2000

FUENTE: Directorio Médico/Artículos/Alcoholismo
http://www.directomed.com/articulo/art/alcoholismo/trago.asp
About these ads

Entry filed under: Adicción, Secciones. Tags: .

Prevención de los trastornos alimentarios en los adolescentes

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Trackback this post  |  Subscribe to the comments via RSS Feed


Psicólogos en Venezuela

Entradas recientes

Psicologos en Venezuela


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 2.680 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: