Infancia y VIH

diciembre 1, 2011 at 9:59 am Deja un comentario

Infancia y VIHA mediados de este año, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (Onusida) lanzó el Plan mundial para eliminar las nuevas infecciones por el VIH en niños para el 2015 y para mantener con vida a sus madres.

“Para el 2015 todos los niños del mundo podrán nacer sin VIH”, dijo entonces el director de Onusida, Michel Sidibé.

En la lucha por cumplir ese objetivo no se olvida que miles de niños y niñas menores de 15 años viven ya con el virus que causa el sida. Según el Informe de Onusida para el Día Mundial del Sida 2011, el año pasado hubo en el mundo alrededor de 2.7 millones de nuevas infecciones por el VIH, de las cuales un estimado de 390,000 correspondían a niños y niñas.

“Aunque las necesidades de la infancia siempre se han tenido en cuenta en la lucha contra el VIH, hasta cierto punto han quedado relegadas a segundo término por la magnitud de la epidemia entre la población adulta”, señalaba en su introducción el reporte La infancia y el sida. Quinto inventario de la situación, 2010.

“Sin embargo ñagregañ, gracias a las nuevas evidencias y a la rápida adopción de medidas, la historia del sida y la infancia se está reescribiendo”.

TRANSMISIÓN VERTICAL
Salud Pública lanzará hoy una estrategia para erradicar la sífilis congénita y la transmisión vertical del VIH (el país se comprometió a reducir a menos del 2% esta última problemática).

“Hemos avanzado mucho porque la estrategia está prácticamente montada en todos los hospitales”, dice Luis Féliz, titular de la Dirección General de Control de las Infecciones de Transmisión Sexual y Sida (Digecitss).

Según él, los servicios de atención integral ya han comenzado a administrar a las embarazadas con VIH la triple terapia, combinación de fármacos que se considera más efectiva para que los bebés nazcan libres del virus.

Al niño con VIH no se le debe ocultar su condición

Un niño para el cual una de sus mayores satisfacciones fue que sus compañeritos comieran con su misma cuchara durante un paseo; otra que dejó de tomar sus medicamentos porque cada día su familia le recordaba que era seropositiva; una joven que cambió sus estudios de ingeniería química por los de psicología para ayudar a menores que, como ella, crecen con el VIH…
Paula Disla, coordinadora de Educación y Movilización Social del Consejo Presidencial del Sida (Copresida), conoce muchas historias ñalgunas tristes, otras alegresñ de niñas y niños dominicanos que viven con el virus de inmunodeficiencia humana y que, según el reporte “La infancia y el sida. Quinto inventario de la situación 2010”, se estima son casi 2,900 menores de cero a catorce años.

“Ese número es un estimado”, dice Disla, quien señala que muchos de esos niños no conocen su condición: sus familiares se la ocultan.

“Cuando preguntan por qué van al médico, por qué se enferman tanto o les prohíben cosas que no deberían, les niegan las razones reales”, comenta y aclara que esto no es correcto.

Kiara es un ejemplo. A los nueve años perdió a sus padres como consecuencia del sida, pero Kiara, que hoy tiene 18 años y es estudiante de Psicología, no sabía que tanto ella como su hermano menor habían contraído el virus por vía vertical.

“Siempre me prohibían cosas”, recuerda la joven que, al quedar huérfana, fue criada por una tía.

Las dudas, los exámenes y las visitas al médico la hicieron consciente de la condición que asumió “con mucha fuerza” para su edad y que, además de la de sus padres, segó la vida de su hermanito.

“A los padres les digo que no escondan nada, que eso les hace daño a ellos y a sus hijos ñexpresa Kiarañ. Mis padres y mi hermanito murieron por irresponsabilidad cuando pudieron haber buscado opciones”.

LAS CONSECUENCIAS FÍSICAS Y PSICOLÓGICAS
El acceso a medicamentos asegura la sobrevivencia de los niños y niñas que portan el VIH, pero dichos fármacos son muy fuertes y en algunos casos producen efectos secundarios, como lipodistrofia y dislipidemia, dos trastornos en el metabolismo de las grasas.

“A veces la culpa y la carga social que tiene que enfrentar un niño es peor que vivir con una condición como el VIH que no te quita tus capacidades si tú tienes tu protección médica y holística”, dice Paula Disla, coordinadora de Educación y Movilización Social del Copresida.

De ahí la necesidad de cumplir el objetivo de eliminar la transmisión vertical del VIH.

Atención integral para los menores
Responsabilidad. Para Paula Disla esta palabra es fundamental. Los adultos que crían niños y niñas seropositivos deben asumir una actitud de compromiso.
Muchos de estos pequeños son huérfanos y quedan bajo el cuidado de familiares u hogares de acogida como Casa Rosada o Aldeas Infantiles SOS ñinstitución a la que llegan referidos por Conani y que tiene una política de no discriminaciónñ.

En el país existen 28 servicios de atención integral para niños y niñas que viven con el VIH. Dicha atención, que abarca pediatría, psicología y consejería, necesariamente debe incluir orientación para los cuidadores.

“El niño o la niña no va espontáneamente al médico, sino que es llevado por esta persona adulta y por eso se le da apoyo psicosocial y emocional a esos cuidadores”, expresa Disla.

Los menores también deben ser concientizados. Aparte del seguimiento médico que, según Disla, beneficia a entre mil y 1,300 niños y niñas, el Copresida ha elaborado materiales informativos para ellos.

“Ya tienen VIH ñcomentañ, lo que estamos trabajando es para que lo vivan con calidad y sobre todo con mucha responsabilidad. Eso es fundamental”.

Vulnerabilidad
A pesar de los esfuerzos de las familias y de los servicios de atención integral (“que a veces hacen de tripas corazón”), las desigualdades sociales acentúan la vulnerabilidad de muchos niños y niñas.

La pobreza y el lugar de residencia pueden atentar contra el seguimiento de un menor infectado con VIH.

Para muchas familias que viven en los campos, el simple hecho de tener que trasladarse a zonas urbanas o suburbanas, donde están los servicios de atención integral, es un dolor de cabeza.

“Muchas veces la única atención (de la familia) va dirigida a conseguir los recursos mínimos para la alimentación”, señala la coordinadora de Educación y Movilización Social del Copresida.

Afirma que se está trabajando con el objetivo de que las familias de al menos 500 huérfanos tengan acceso al programa Solidaridad como una forma de contribuir con la alimentación de estos y a la vez garantizar su asistencia a la escuela.

La confidencialidad es uno de sus derechos
Aunque los niños y niñas tienen derecho a conocer su condición de seropositivos, la Ley 135-11 sobre VIH/Sida, promulgada en junio, establece que no están obligados a suministrar esa información en sus centros de estudios.

Los padres o tutores deben autorizarlas
La Ley de VIH/Sida establece, por otro lado, que las pruebas de VIH en menores de hasta 15 años de edad se deben hacer con el consentimiento escrito de sus progenitores o tutores, “salvo en el caso que sea prescrita por el médico”.

FUENTE: listindiario.com.do
http://www.listindiario.com.do/la-vida/2011/11/30/212933/Infancia-y-VIH
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