Ansiedad frente a los exámenes

noviembre 28, 2013 at 8:49 pm 1 comentario

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Un 10% de los estudiantes universitarios padecen alta ansiedad frente a los exámenes, en su mayoría mujeres; Luis Furlan, investigador de Psicología, estudia el tema en la UNC y da su mirada.

En épocas de exámenes, se podrá encontrar fácilmente en los pasillos de las universidades alumnos con caras que expresan preocupación y muestras de rasgos nerviosos. Antes de las pruebas, se repiten las caminatas cortas de los estudiantes, con las manos apiñadas de resúmenes, cuadros con flechas y oraciones resaltadas. Muchas de estas personas sufren, verdaderamente, el proceso de evaluación que supone un examen.
Es un fenómeno común en todo el mundo. Una investigación indica que en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) al menos 1 de cada 10 alumnos tiene dificultades para rendir un examen debido a la ansiedad. Ello significa un 10% de una población que supera los 80 mil alumnos.
Estos datos fueron identificados mediante encuestas realizadas a estudiantes de distintas facultades durante los años 2008 y 2009 por un grupo de investigación del Laboratorio de Evaluación Psicológica y Educativa (Lepe), coordinado por Luis Furlan, de la Facultad de Psicología de la UNC, que trabaja sobre la ansiedad frente a los exámenes. En función de estos estudios, desde el 2010 se implementó un programa de intervención grupal al que concurren estudiantes de distintas carreras universitarias. Según Furlan la cifra del 10% es “conservadora”, probablemente sean más los alumnos que tienen esta dificultad.
Consultado sobre cómo se manifiesta la ansiedad en los estudiantes, el investigador indica que se expresa en tres planos diferentes: en el pensamiento, que genera ansiedad porque el sujeto piensa en las posibles dificultades que puede tener un examen. Es el componente cognitivo. Luego, está el componente afectivo-fisiológico, que es cuando la persona comienza a acelerarse, cambia su ritmo cardíaco y se pone tensa. Ello genera que se activen los sistemas de alerta que buscan evitar que suceda algo malo. “La ansiedad, en cierta forma, sirve para autopreservarnos. Se activa no solo frente a amenazas físicas, sino también ante amenazas sociales. El sistema que se moviliza es el mismo”, indica Furlan. Un tercer componente es de comportamiento: la persona camina más rápido, se come las uñas, etcétera. Es tanto el malestar que busca alejarse, “se va y no entra al examen”.
Asimismo, sobre la posibilidad de manejar el problema por parte del alumno, el profesor indica que es frecuente que se incurra en conductas de evitación de los exámenes como estrategia para prevenir fracasos. “Pero no necesariamente evita el examen. En otros casos, va a rendir, pero al no poder regular su estado emocional durante la evaluación, comete errores, omisiones, se expresa en forma deficiente o experimenta bloqueos, obteniendo resultados menores a los que esperaban en función de su preparación previa”, argumenta.

    El rol de la forma de evaluar y los docentes
    Sobre la forma de evaluar, el investigador resalta la necesidad de previsivilidad de los exámenes, generando tranquilidad en los alumnos. También es importante el tipo de relación que el docente establece en el espacio áulico. (Fte.: UNC)

En qué situación los estudiantes caen en conductas ansiosas

“Lo que activa la ansiedad es un proceso de evaluación cognitiva que se hace de la situación. Reaccionamos frente a situaciones de acuerdo a cómo las leemos. Y para que se despierte la ansiedad tenemos que ver una amenaza. Una amenaza a la autoestima, a la idea que se tiene de sí mismo, a la relación interpersonal con el docente, etc”, explica Furlan. Por otra parte, el profesional aclara que hay personas que vivencian la evaluación desde otro lugar: como un desafío, una oportunidad para avanzar o directamente como una situación más neutra. “Esto es lo que no pueden hacer los alumnos con alta ansiedad frente a los exámenes. Para ellos hay mucho más cosas en juego. Y no sólo sufren durante el examen (si es que se presentan) sino desde el momento en que lo empiezan a preparar. Por lo tanto, comienza a ser un tema invalidante y muchos recurren a tomar fármacos o directamente evitan los exámenes”.

Sobre la relación entre la ansiedad y la preparación de los exámenes, el investigador analiza que son muchos los factores que entran en juego. Uno es la mala preparación. “No es lo mismo estudiar mucho que estudiar bien”, afirma y amplía sobre los distintos grupos detectados en la UNC.
Un grupo, las investigaciones, está conformado por los que estudian mucho y le dedican meses de preparación. Como no se siente seguros estudian de más y tienen problemas de perfeccionismo. Son personas que creen que deben saberlo todo, intentan memorizar muchas cosas y a veces utilizan estrategias de estudio poco reflexivas, además tienen poco criterio para discriminar lo principal de lo secundario. Este grupo sufre mucho.

Otro grupo repetitivo a lo largo del tiempo es el de los casos de personas que muy desorganizadas. Dejan todo para último momento y esto genera mucha ansiedad. Otros, usan mucho algunas estrategias de estudio, y poco otras. También existe un grupo formado por sujetos con poca confianza en sí mismos y pocas expectativas de que les pueda ir bien a pesar de que se esfuerzan. “Van derrotados al examen, tiene baja autoestima y suelen ser de perfiles depresivos”, indica el profesor.
Consultado sobre el rol que juegan las academias privadas, Furlan sostiene que tienen un efecto contraproducente, porque les dan a los alumnos el material predigerido, con resúmenes cortos. Se los prepara para que rindan y aprueben, determinando que el alumno no aprenda a estudiar y no se apropie del conocimiento. “Al alumno ansioso le preocupa mucho el resultado, la calificación. Nosotros creemos que es importante que los alumnos revaloricen el conocimiento, en el sentido de aprender para uno mismo. Ello ayuda a desenvolverse mejor porque se corre el eje de lo relevante en una carrera universitaria”, destacó el docente.

Uno de los datos más llamativos es la variable género. La prevalencia de ansiedad es mayor en las mujeres, lo que implica que en carreras donde hay más mujeres exista mayor prevalencia de niveles altos de ansiedad. Esto no debe inferir que las mujeres son más ansiosas, aunque sea un tema recurrente en otros estudios y de distintos países.

Algunas corrientes entienden que las mujeres tienden a dramatizar más ciertas situaciones, o por una vida emocional diferente a la de los hombres; mientras que  hay hipótesis más biologicistas que indican que existe un mayor nivel de reactivación. “Pero también puede ser que sean más sinceras respondiendo los cuestionarios”, aclara Furlan.

Enlace:El universitario – Ansiedad frente a los exámenes

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1 comentario Add your own

  • 1. Concepcin Cid de len  |  noviembre 29, 2013 en 2:51 am

    muchas gracias, el recibir sus notas para mi es fantstico, por lo pronto reciban un abrazo!!!

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